¿POR QUE SE MANTIENE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES?
La violencia de Género y sus
múltiples manifestaciones se han convertido en un grave problema que afecta
todas las esferas de nuestra sociedad, su magnitud es tal que requiere que el
Estado realice un trabajo cotidiano y constante para prevenir, sancionar y
reparar las secuelas que esta produce. En nuestro país a lo largo de los
últimos años se han implementado diversos servicios de atención y prevención de
la violencia familiar, servicios que se caracterizan por tener una intervención
interdisciplinaria (abogados/as, psicólogos/as, trabajadores/as sociales),
ofrecen patrocinio legal, apoyo psicológico y social. Pese a estos esfuerzos el
número de casos de violencia de género y específicamente la violencia de pareja
continua en aumento, no solo en número sino también en intensidad, es así que
el feminicidio, que es la manifestación más extrema de la violencia contra la
mujer, es un fenómeno que se presenta a lo largo de todo el país.
Desde el año
2009 en el Perú se cuenta con dos registros oficiales de Feminicidio, esta de
un lado el registro a cargo del Observatorio de la Criminalidad del Ministerio
Público y de otro lado el Registro del Programa Nacional contra la Violencia
Familiar y Sexual del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, El
Observatorio de Criminalidad del Ministerio Publico reporta que en nuestro país
desde el año 2009 hasta octubre del 2015 un total de 795 mujeres fue víctima de
feminicidio, de ese grupo 622 mujeres fueron asesinadas por su parejas o
exparejas y 90 fueron asesinadas por miembros de su familia sumando en total
712 feminicidios de tipo íntimo, además 83 mujeres fueron víctimas de
feminicidio no íntimo.
La mayoría
de estos casos de feminicidios pudo evitarse, las víctimas antes de ser
asesinadas en muchas ocasiones presentaron denuncias policiales o fiscales, pero
por alguna razón estas no fueron escuchadas, ni se les dio la protección
adecuada, precisamente porque no se hizo una adecuada valoración del riesgo que
existía para la vida de estas mujeres, se creyó que solo eran "peleas
cotidianas" o que no iban a llegar a mayores consecuencias, no obstante,
ello el feminicidio se produjo. Entonces para poder prevenir e intervenir
adecuadamente es imperioso valorar el riesgo de la violencia de manera objetiva
y profesional, esto significa contar con herramientas que puedan dar una alerta
confiable de la eminencia de un feminicidio, solo así podremos predecir la
ocurrencia de este hecho con antelación, podremos evitar que otra mujer muera
en nuestro país víctima de su pareja o expareja y evitar que se convierta en un
dato más para las estadísticas oficiales de feminicidio.
Pese a la
magnitud de la violencia hacia las mujeres, en nuestro país no existe una
práctica habitual de valoración del riesgo de feminicidio, actualmente se
trabaja a nivel de evaluar y atender los casos , es así que el Ministerio
Público a través de la Unidad de Protección de Víctimas y Testigos, el
Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables a través de los Centro
Emergencia Mujer y el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos a través de sus
Defensorías de víctimas, brindan atención gratuita a las víctimas de violencia
en todas sus modalidades, estos esfuerzos son muy positivos, no obstante ello
consideramos que es de gran importancia que se incorpore la valoración de
riesgo a través instrumentos adaptados a nuestra realidad, que faciliten que
los profesionales que intervienen en la atención de la violencia puedan
realizar una valoración adecuada del riesgo de feminicidio de cada víctima de
violencia que atiendan de tal manera que tengan una intervención más efectiva.
Es
importante precisar que si bien los servicios antes mencionados brindan
atención gratuita e interdisciplinaria, generalmente con abogados/as,
psicólogos/as y trabajadores/as sociales, y se ofrece patrocinio legal, apoyo
psicológico y social, lo real es que mayormente solo brindan orientaciones no
especializadas, por ejemplo UDAVIT no patrocina legalmente, solo brinda
orientación legal a las víctimas, el CEM si bien debe brindar patrocinio legal
en muchos casos solo brinda orientación legal no brindando un patrocinio legal
real, el MINJUS si brinda patrocinio legal pero sus servicios no cubren todo el
país. En relación a la atención psicológica UDAVIT brinda atención psicológica
pero no realiza una intervención psicoterapéutica, el CEM solo brinda
orientación psicológica, no realiza ninguna intervención psicoterapéutica, es
más por lo general deriva a las víctimas en la primera cita a otros servicios,
en cuanto al MINJUS, este ministerio no brinda atención psicológica a las víctimas
que usan sus servicios, respecto a la intervención social UDAVIT y el CEM
cuentan con trabajadores/as sociales, el MINJUS no cuenta con este
personal.
Se puede
observar además que, si bien estos servicios cuentan con profesionales
abogados/as, psicólogos/as y trabajadores/as sociales, estos profesionales
mayormente están brindando un servicio menor al que pueden brindar, es decir
sus capacidades profesionales están subutilizadas, porque si solo van a brindar
orientación legal se está subutilizando las capacidades de los abogados, una
orientación legal lo pude realizar un bachiller en derecho o incluso personal
capacitado no abogado. En relación a psicología la situación es mucho más grave
porque todos los servicios mencionados que cuentan con psicólogos/as, solo
brindan "orientación psicológica" no realizando ningún tipo de
intervención psicoterapéutica, es más teniendo en cuenta lo difícil que es para
una víctima pedir ayuda y contar lo que le sucede a un profesional, no es
posible que se subutilice las capacidades profesionales de los psicólogos/as
quienes solo se quedan en una mera orientación psicológica desaprovechando la
oportunidad de intervenir profesionalmente en los casos, es más la víctima que
ya tomo contacto con este profesional al ser derivada en la primera cita a
otros servicios psicológicos donde debe comenzar de nuevo termina siendo
revictimizada.
De lo expuesto se deduce que entre las
razones por lo que los índices de violencia se mantienen esta por un lado la
falta de una práctica habitual de realizar una adecuada valoración de riesgo
del feminicidio, con instrumentos adecuados y adaptados a la realidad nacional
y por otro lado que los servicios que brinda el Estado para atender los caso de
violencia, a los cuales acuden las víctimas de violencia en cualquiera de sus
modalidades no están brindando un servicio especializado sino solo brindan
intervenciones primarias tales como las "orientaciones"
subutilizando los recursos humanos con los que cuentan estos servicios. El
hecho no pasa solo por contar con servicios interdisciplinarios sino en
garantizar que estos servicios brinden realmente la atención que necesitan las víctimas
de violencia, ellas no necesitan solo " orientaciones legales y psicológicas",
lo que necesitan es un abogado que realmente patrocine su caso en todas las
instancias y un psicólogo que realmente trabaje con ella sus temores, dudas,
ideas erróneas que mantienen su dependencia emocional hacia los victimarios, lo
que se logra solo con una intervención psicoterapéutica.
El estado invierte en la contratación de
los profesionales de estos servicios por lo que debe garantizar que estos
brinden una atención con una adecuada valoración de riesgo y sea realmente
especializada, si hay necesidad de cambiar alguna normativa para que ello
suceda, es su obligación realizarla, no es posible que todos los servicios que
cuentan con psicólogos/as (CEM, UDAVIT, DEMUNA) se limiten a brindar "
orientaciones psicológicas" aduciendo que la psicoterapia le corresponde
solo al MINSA, el Estado no puede desperdiciar los recursos humanos con los que
cuenta en sus servicios por esta limitada forma de organizarlos, más aún si con
ello perjudica a las víctimas de violencia que se ven privadas de una atención
especializada.
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