LOS ALBERGUES PARA NIÑAS Y NIÑOS: ¿SOLUCIÓN O PROBLEMA?
Las niñas y niños pertenecen a un grupo etario vulnerable, esta vulnerabilidad está asociada a su natural dependencia de los adultos para sobrevivir, es por ello que la familia constituye el ambiente nutricio fundamental para su desarrollo físico, psicológico y social. La familia le debe brindar cuidado, en la interacción con los miembros de su familia establecerá los vínculos afectivos que necesita para que desarrollarse y convertirse en una persona funcional y productiva para la sociedad.
Sin embargo, por múltiples causas, muchas niñas y niños no cuentan con este soporte familiar, por el contrario se encuentran en condición de abandono moral y material, ante esta situación el Estado interviene, abre una investigación tutelar a favor de estas niñas y niños, disponiendo que como medida de protección sean internados en Centros de Atención Residencial( CAR) en donde se busca que estos niños terminen su proceso de desarrollo bajo la supervisión de trabajadores que realizan la función de cuidadores.
Este internamiento en los CAR o también llamado en otros contextos geográficos como albergues, es una medida que el Estado toma como una solución a la problemática de las niñas y niños sin cuidados parentales sin embargo ¿es realmente una solución? ¿estamos ayudando a estas niñas y niños? o ¿estamos perjudicándolos sin que sea esa la intención? Estas interrogantes intentaran ser respondidas a en los párrafos subsiguientes, primero desarrollaremos los motivos por los que las niñas y niños son institucionalizados y luego los efectos de esa institucionalización.
Los motivos por lo que las niñas y niños son ingresados a los CAR o albergues son varios, encontramos que en su mayoría ingresan por abandono moral y material, otro grupo ingresa por crisis familiar, otros por encontrarse en condición de niños de la calle, consumo de drogas, orfandad, padres incapacitados, además es importante resaltar que la pobreza es una variable interviniente constante para que una niña o niño sea declarado en abandono, al respecto es necesario alertar que desvincular a una niña, niño o adolescente de su familia por motivo de pobreza se convierte en una forma más de exclusión y discriminación, porque las familias en situación de pobreza económica son privados de ejercer su rol como madres y padres y los niños/niñas que nacen en un hogar en pobreza, ya de por si están destinado a perder a su familia.
Otro motivo de ingreso a una institución es el maltrato físico , psicológico y sexual, muchas niñas y niños en nuestro país son víctimas de maltratos y explotados por sus progenitores o cuidadores en actividades como mendicidad, venta ambulatoria etc., cuando estos hechos son denunciados los operadores de justicia interponen denuncia contra los causantes del maltrato o explotación y además abren investigación tutelar disponiendo el ingreso de la niña o niño en un CAR o albergue para según afirman protegerlos.
Este internamiento en los CAR o también llamado en otros contextos geográficos como albergues, es una medida que el Estado toma como una solución a la problemática de las niñas y niños sin cuidados parentales sin embargo ¿es realmente una solución? ¿estamos ayudando a estas niñas y niños? o ¿estamos perjudicándolos sin que sea esa la intención? Estas interrogantes intentaran ser respondidas a en los párrafos subsiguientes, primero desarrollaremos los motivos por los que las niñas y niños son institucionalizados y luego los efectos de esa institucionalización.
Los motivos por lo que las niñas y niños son ingresados a los CAR o albergues son varios, encontramos que en su mayoría ingresan por abandono moral y material, otro grupo ingresa por crisis familiar, otros por encontrarse en condición de niños de la calle, consumo de drogas, orfandad, padres incapacitados, además es importante resaltar que la pobreza es una variable interviniente constante para que una niña o niño sea declarado en abandono, al respecto es necesario alertar que desvincular a una niña, niño o adolescente de su familia por motivo de pobreza se convierte en una forma más de exclusión y discriminación, porque las familias en situación de pobreza económica son privados de ejercer su rol como madres y padres y los niños/niñas que nacen en un hogar en pobreza, ya de por si están destinado a perder a su familia.
Otro motivo de ingreso a una institución es el maltrato físico , psicológico y sexual, muchas niñas y niños en nuestro país son víctimas de maltratos y explotados por sus progenitores o cuidadores en actividades como mendicidad, venta ambulatoria etc., cuando estos hechos son denunciados los operadores de justicia interponen denuncia contra los causantes del maltrato o explotación y además abren investigación tutelar disponiendo el ingreso de la niña o niño en un CAR o albergue para según afirman protegerlos.
Al respecto es necesario indicar que internar a una niña, niño o adolescente víctima de maltrato o abuso sexual es un error, el niño/niña es el agredido pero es el que termina siendo “ recluido” en una institución del estado, el mensaje equivoco que se trasmite es que si una niña, niño o adolescente denuncia maltratos o abuso sexual será sancionado internándolo en un albergue y los agresores continuaran su vida normalmente, solo la niña o niño ve cambiada para siempre su forma de vida; ante estas consecuencias para su vida muchos niños víctimas de maltrato se arrepienten de haber denunciado los hechos de violencia y pierden la confianza en el sistema de justicia.
La institucionalización si bien permite que la niña o el niño tenga alimentación y techo asegurados, tiene efectos negativos, no permite que desarrollen plenamente al estar privados de vivir en un medio familiar, los niños institucionalizados pierden el vínculo familiar, los lazos afectivos, rompen su socialización dentro de una familia y comienzan a socializarse como parte de un colectivo de pares igualmente en abandono, por lo que no pueden interiorizar la noción de familia ni aprender a funcionar en ella, no debemos olvidar que se aprende a ser hijo, hermano, primo, madre, padre, tío, tía, vivenciándolo. Entonces si no vivieron la experiencia de familia es probable que de adultos repitan, con los hijos que procreen, el mismo abandono del que fueron objeto, con lo que se propicia la transmisión intergeneracional del abandono.
Entonces tenemos que lo que tiene un ropaje de solución para la problemática de los niños sin cuidados parentales termina siendo, sin que esa sea su intención, un problema. Es necesario buscar una forma para afrontar la problemática del abandono. una de ellas es contar con centros de cuidado diurno que no desvinculen a las niñas y niños de sus familias, existen actualmente los CEDIF, que son Centros que brindan estos servicios, pero son muy pocos no llegan ni a 20 a nivel nacional, cuando debería haber como mínimo 02 CEDIF en cada distrito del país. Otra forma es revalorar a la familia extensa, hemos pasado por la atomización de las familias, a solo la familia nuclear desconociendo que la familia es más que solo los padres, si lo vemos de esta manera las niñas o niños no están solos, si sus padres no tienen capacidades parentales, estos niños tienen tíos, abuelos, primos que pueden acogerlos y evitar el abandono.
Finalmente, no debemos olvidar que ninguna institución, por más eficiente que sea, puede sustituir a una familia.