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domingo, 27 de diciembre de 2009

CAMINO AL INTERIOR II: EL MEJOR AMIGO

Bajó de la custer raudamente, estaba apurada, por una prisa propia, el deseo de salir de ese vehículo incomodo, pero también por un secreto temor a que el cobrador regordete, comenzara con la típica frase “baja, baja, pie derecho…” que es una invitación a que bajes casi saltando porque el chofer tiene prisa por seguir corriendo alocadamente para ganar a otra custer o combi, como si eso le diera más nivel o valía. En fin, se dijo a sí misma mejor bajo rápido sea por el motivo que fuera, pero bajo. Se deslizo a la acera sintiendo la dureza del cemento bajo sus pies, que pese a la suela de sus botines azules se sentía; comenzó a caminar nuevamente volviendo a sentir el frío sobre su rostro y la garúa discreta pero firme que comenzó a besar sus cabellos y mejillas, a lo lejos vio su casa apretó el paso mientras con su mano derecha comenzó a abrir su cartera para sacar su llave, solo unos pasos más pensó mientras ya divisaba las rejas negras de su casa, sus dedos fríos sujetaron la llave introduciéndola en la cerradura, la abrió, entró, volvió a cerrar luego camino unos pasos hasta la puerta de madera, repitió el mismo procedimiento y entro a su casa. Tan solo al entrar todo cambió, acá no sentía frío, la calidez de su hogar la envolvió en un abrazo tierno y protector como reconfortándola del gélido frío del exterior. Ah que bien se siente, nada como llegar a casa, el lugar más seguro y acogedor se dijo asimisma y sonrió súbitamente contenta.

Se sentó cómodamente en el sofá, estiró las piernas, se sacó el abrigo algo húmedo por la llovizna, estiró los brazos, estirando su cuerpo con deleite mientras los recuerdos vividos en esta casa venían a su mente uno tras otro, se vio a sí misma muy pequeña, parada en esa sala, su madre le levantaba el brazo para ponerle una chompa, mientras le decía ahora vamos a salir para ir al trabajo de tu papá; mientras recordaba trataba de calcular la edad que debería tener ella en esa imagen… será 3 o 4 años concluyó; luego las imágenes saltaron como si alguien moviera las imágenes de sus recuerdos infantiles y lo llevará a otra imagen en la que se veía caminando con su madre, ella la llevaba de la mano mientras le decía por acá va aparecer tu papá ahorita lo encontramos, estamos cerca de su trabajo. En esos instantes apareció su padre sonriendo, con una mano atrás como agarrando algo que no quería que ella viera, luego sonriendo saco cual mago su mano que sostenía una correa larga a la cual estaba unida una figura de color negro brilloso con pintas blancas, ojos negros vivaces, mientras su padre le decía … toma es tuya es tu perrita cuídala. Ese fue el inicio se dijo, el recuerdo más antiguo que su cerebro almacenó de su relación afectiva con estos seres tan especiales, tan tiernos e incondicionales que tienen muy bien ganado el título de mejor amigo. Sonrió mientras por su mente pasaban una o una cual película entrañable los recuerdos más divertidos, alocados y tiernos con su mascota, hace mucho esta mascota dejó este mundo y vinieron otras y otras mascotas pero todas dejaron su huella cálida de un cariño incondicional, por eso pensó frunciendo el ceño no entiendo porque decir perro es un insulto, porque por el contrario son los seres más nobles que existen, busquemos otro insulto propuso mentalmente mientras una risa cantarina sonó en su casa y una voz alegre pero apurada decía… "ábreme la puerta que me moja esta lluvia", se incorporó del sofá aun saboreando los recuerdos evocados mientras pensaba si yo crecí teniendo como mascota a los perros ¿Por qué ahora ya no crio ninguno?... ¿Será porque soy adulta y ese lado de cariño incondicional ahora ya no está? o ¿serán mis ocupaciones de adulta que ahora me impiden darle tiempo y cariño a una mascota? bueno no sé debería hacer algo al respecto pensó mientras la voz nuevamente sonó “ábreme la puerta que me moja esta lluvia” ya voy contestó mientras caminaba para abrir la puerta……

domingo, 18 de octubre de 2009

CAMINO AL INTERIOR

El frío invernal se calaba en su cuerpo, sus pasos eran rápidos buscando eludir el frío que sentía, una suave garúa iba cayendo mojando poco a poco sus cabellos algo ondeados, que al contacto con las gotas de la lluvia se iban doblando formando círculos que caían por su rostro algo pálido; apretó el paso de sus botines azules, ajustó su abrigo azul mientras tosía suavemente por el frío, a lo lejos solo se veía neblina, esa sensación de no ver más lejos de una cuadra- tan común en el invierno limeño- le causaba una incomodidad mezclada con la aceptación de una realidad que vivió cada año durante toda su vida en esta ciudad. 
Llego a la esquina y se paró atisbando a lo lejos buscando la señal de algún carro que la saque de este gélido lugar, justamente paso un carro velozmente, sin detenerse ni siquiera porque el semáforo marcaba rojo, no se sabía si indignado porque el conductor no paraba o solo porque era la luz que implicaba stop. Ella ajustó nuevamente su abrigo buscando proteger su garganta del frío, tosió nuevamente, el temor a enfermarse si seguía allí enfriándose mientras esperaba su bus comenzó a preocuparle ¿se iba a quedar allí parada en esa esquina esperando siempre?... 
Sin darse cuenta se vio a sí misma parada allí mismo y le pareció que siempre había estado así esperando... esperando ni siquiera sabía que, acaso me falta algo se preguntó ¿qué me falta?... las imágenes de su niñez comenzaron a pasar por su mente, se vio a sí misma sonriente junto a su madre, corriendo feliz, sonrió al recordarlo, se vio en su pequeño triciclo, no manejándolo sino prestándolo a otros niños, se sentía contenta cuando los demás estaban contentos, siempre fue así...sus pensamientos hurgaban en los recuerdos de su niñez cuando escuchó una voz estridente que gritaba " Arequipa, Angamos, Marsano" volteó y vio a un sujeto regordete colgado de una custer gritando "Arequipa Arequipa Angamos" pese a que le pareció desagradable dejar sus recuerdos el frío le hizo notar que era mejor subir al bus.
Así lo hizo, buscando un asiento lejos de alguna ventana abierta o rota, se sintió aliviada del frío, comenzó a alisar sus cabellos revueltos, sacudió su abrigo y se sumergió en la lectura de un libro aburrido pero necesario para distraerse y no oír los gritos desaforados del cobrador que en cada paradero se esforzaba por ser más desagradable que en el paradero anterior. El haber estado hurgando en si misma mientras estaba en la esquina la dejó intrigada y se preguntó si era cierto eso de que esperaba algo sin saber bien que, movió la cabeza negativamente y se dijo que autoanalizarse por hoy era suficiente, por ello estoicamente se sumergió en la lectura y ansió llegar a su paradero lo más pronto posible. claro si es que un conductor ebrio no se cruzaba en su camino.

¿EL PODER CORROMPE?

Es frecuente escuchar aseveraciones como que a una persona le dieron un cargo alto y el poder lo corrompió o que un gerente ahora es un cor...